Posted by : Eduardo García martes, 1 de mayo de 2012

Nicki Minaj ha estado en el ojo de la tormenta desde que fué vista por primera vez, posando en una que otra sesión de fotos o en cualquier otra cosa que haya hecho a comienzos de sus carrera. Su figura, increíblemente pronunciada, llama la atención por sus medidas. A Nicki, sus curvas le acientan, eso es lo bueno. Y si no lo hiciera ¿en realidad importa?.

En una entrevista concedida a The Guardian, Nicki evita tocar el tema concerniente a su cuerpo. Para su mala suerte, le tocó un entrevistador bastante irrespetuoso:

"No hay indicio de Trinidad en la voz de Nicki. Es puro Scorsese Nooo Yoik (en esta parte, el entrevistador se burla del acento inglés que con frecuencia Nicki utiliza a la hora de sus entrevistas*). Habla en voz baja, de manera reflexiva, lo cual hace que la peluca y los shorts con estampado de piel de leopardo y medias parezcan un poco incongruentes. Bajo el neumático busto y trasero (el cual se rumorea haber sido retocado quirúrgicamente, lo cual ella niega), los brazaletes color dorado, el maquillaje rosa y verde chillón, hay una belleza increíblemente delicada - adorables facciones grandes en un rostro pequeño. Nicki se niega a hablar acerca de su cuerpo en estos días y luce pasmada si se insinúa que algo pudo haber sido trabajado en él.

"Tus dientes son hermosos," le digo.

"Gracias," me dice.

"¿Son naturales?"

Me lanza una mirada furiosa "¿Son los tuyos naturales?", responde.

"Puedes decir que lo son," digo. "Son repugnantes."

Queda más que claro entonces, que a Nicki le ofende e irrita que hablen de su imagen de una forma tan poco respetuosa y desmedida. Y que con comportamientos como el de su entrevistador, de ninguna manera se sentaría a hablar de la misma, por más fácil o difícil que le resulte.

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